Izu es una península increíble, situada a menos de dos horas de Tokio. De origen volcánico y rodeada de naturaleza, es un lugar que ofrece mucho tanto a quienes disfrutan de la montaña como a los que prefieren el mar.
A lo largo de su costa se reparten decenas de puntos de buceo muy diferentes entre sí. Hay inmersiones sencillas desde playa, perfectas para disfrutar sin prisas, y otras más exigentes, donde el océano se vuelve más salvaje y, en ciertas épocas del año, es posible encontrarse con bancos de tiburones martillo durante su migración. Esa variedad hace que bucear en Izu nunca sea rutinario y que cada jornada bajo el agua tenga algo especial.
Izu es uno de esos lugares que, cuanto más buceas, más te das cuenta de todo lo que tiene para ofrecer. Una de sus grandes ventajas es la cantidad de puntos de buceo disponibles: desde entradas sencillas desde costa hasta zonas más expuestas, lo que permite adaptarse a diferentes niveles y a las condiciones del día.
Lo mejor es que no hay dos inmersiones iguales. Cada punto de buceo en Izu tiene su propia personalidad: algunos destacan por su vida marina, otros por sus formaciones rocosas, cuevas, paredes o fondos llenos de pequeños detalles. Eso hace que siempre haya algo nuevo que descubrir y que cada jornada bajo el agua sea distinta a la anterior.
Y cuando termina el buceo, Izu sigue sumando. Izu es muy famosa por el pescado y el marisco, en la zona existen decenas de pequeños locales con especialidades en sushi, donde la comida se vuelve un arte, tanto para la vista como para el gusto.
Además, la zona está llena de aguas termales, perfectas para relajarse después de las inmersiones. Sumergirse en un onsen al final del día es el complemento ideal para descansar el cuerpo, comentar las inmersiones y cerrar la jornada de la mejor manera posible.