Atami es una ciudad muy conocida y turística, durante años ha sido uno de los destinos clásicos de vacaciones para la gente que vive en Tokio. Su cercanía a la capital y su ambiente de playa, la han convertido en un lugar al que se llega fácilmente para desconectar unos días junto al mar.
Lo curioso es que, a pesar de su popularidad en tierra, el fondo marino de Atami sigue siendo bastante desconocido. Son pocos los centros de buceo que trabajan de forma habitual en esta zona, lo que hace que muchas de sus inmersiones se mantengan prácticamente sin explotar y con una sensación de buceo muy tranquila y poco concurrida.
Bajo el agua, Atami sorprende. En el fondo se extiende un gran bosque de corales, lleno de vida y movimiento, donde se concentran peces, invertebrados y mucha fauna pequeña. Además, la zona cuenta con montículos submarinos que superan los 15 metros de altura, auténticas estructuras naturales que resultan majestuosas y crean paisajes submarinos muy distintos a lo habitual.
Otro de los grandes puntos a favor de Atami es su fácil acceso desde Tokio. Gracias al shinkansen, se llega de forma rápida y cómoda, lo que permite combinar perfectamente una escapada corta con inmersiones de gran calidad. Un destino que demuestra que, a veces, los mejores buceos están mucho más cerca de lo que parece.